Buenos días princesa
Emergiendo de mi, cual torrente de agua desbocada, un sentimiento mana a borbotones. Estalla en mi interior con gran estrépito y asciende hasta mis labios haciéndolos temblar... Una dulce angustia recorre mi garganta, los recuerdos se amontonan en mi cerebro y me aturden los sentidos. Continuos escalofríos recorren mis venas cada vez que pienso en ti. Ráfagas de real irealidad me adentran en un viejo mundo en el que ahora ya no soy dueña de mi voluntad... Después de tanto tiempo y sigo soñándote. Sigo buscando un cuerpo entre las sábanas que hace toda una vida que no está.
Mi corazón me traiciona, me hace perder el control, deshacerme en mis propios desquicios... Y yo solo quiero desaparcer, esconderme de mi misma. Huir de esta marea baja en la que me sumerjo de vez en cuando, de esta marea baja que va y viene, que me cala hasta los huesos y me inunda la boca de un regusto salado que siempre me recuerda al sabor de tu piel... No me puedo contener. Te saboreo hasta hacer desaparecer la esencia que intento morder. Grito tu nombre en silencio con la esperanza que puedas oír mi voz clamándote y vengas a mi aunque tengo miedo a encontrarte de repente... ¿Sí? .... No ...
No te quiero olvidar.
No quiero olvidar que estuve a tu lado, que me tuviste entre tus brazos, que me acerqué a tu pecho para escuchar los latidos de tu corazón. No quiero olvidar tus besos. No quiero olvidar tu calor. No, no y mil veces NO!
Pase lo que pase, y cuanto tiempo pase, siempre estarás aquí. Te soñaré eternamente y me refugiaré en mis noches para sentir el tacto de tu piel. Escucharé tu voz dándome esos buenos días que conseguían hacer relucir el sol en mi mundo. Se que siempre te voy a amar... Me llegará el día, y mi último suspiro será un lamento dedicado. Extenderé las manos en busca de que las coja quien no estará a mi lado y, en un febril esfuerzo, abriré los ojos en busca de ese rostro que no lograré ver. El tormento de toda una vida culminará en desdicha y mi alma en pena vagará por los confines del mundo esperando encontrar la paz entre tus brazos, buscando la serenidad en lo profundo de tus infinitos ojos azules.
A veces gano la batalla... A veces pierdo la guerra.












unaovarios dijo
Y de verdad que seguirá ahí, siempre, después de tanto amor compartido, cómo se va a marchar. Es precioso, y me hace recordar aquel amor... Un beso
14 Abril 2007 | 03:58 PM