Hoy quiero Amarte
Estoy, como siempre, pensando en ti y echándote de menos en la distancia.
Estoy maldiciendo los kilómetros que me separan de ti, de tus ojos, de tu piel...
Y es que te amo tanto, tantísimo, que las horas que no te tengo entre mis brazos me queman en la boca del estómago, me abrasan el pecho y consumen mi alma cada día un poco más.
¿Qué le voy a hacer? Estoy enamorada.
Hoy quisiera tenerte frente a mi, mirarte a esos dos océanos azules en los que me hundí la primera vez que los vi, y decirte que te amo como jamás he amado a nadie, que te amo como mucha gente no logrará jamás amar. Que te amo con el cuerpo, con la mente, con el alma y el corazón. Que te amo con mis cinco sentidos y el sexto de regalo... Quisiera mirarte de nuevo y decirte que por ti todo lo daría, por ti todo lo dejaría. Por ti cruzaría fronteras y llegaría a las montañas para no volver a ver jamás el mar si fuera necesario.
Hoy quisiera tenerte frente a mi, acercame a esos labios que me hipnotizaron desde la primera vez que los probé, y besarte dulcemente para saborear cada milímetro de su carne, explicándote sin palabras que tus labios son los únicos que quiero besar hasta el fin de mis días, que tu boca es la única que siempre he anhelado tener pegada a la mía. Besándote tiernamente te contaría todos mis sueños y deseos. Besándote entenderías todo, absolutamente todo lo que por ti siento.
Hoy quisiera tenerte frente a mi, acercarme a esa piel que me enganchó desde la primera vez que paseé mis yemas sobre ella, y acariciarte hasta que mis manos cayeran rendidas, acarciarte hasta que tu piel estuviera ardiendo por la fricción. Quisiera adherirme a tu carne y no separarme jamás para sentir eternamente el calor que emanas, para empacharme con el dulce aroma de tu ser. Te acariciaría cada segundo de mi vida y no me parecería suficiente porque el tacto de tu cuerpo es pura seda para mis dedos.
Hoy quisiera tenerte frente a mi, acercarme a ese cuerpo que me vició desde aquella noche en la que viniste a mi, y amarte hasta que tu cuerpo y el mío se fundieran en una sola llama de placer, amarte hasta que el tiempo se detuviera a los pies de la cama para espiarnos. Quisiera amarte durante tanto tiempo como fueramos capaces de soportar y sudar por la pasión que nos llevara al placer absoluto del pecado de la carne y la lujuria. Te amaría mareando los sentidos y las sábanas, prococando los gemidos y suspiros que tan loca me vuelven.
Hoy quisiera tenerte, simplemente tenerte, frente, junto a mi para mirarte, besarte, acariciarte y amarte.
Hoy quisiera tenerte para siempre.












Ana dijo
Qué bonito, y qué afortunada y sus palabras son bien recibidas. Un saludo :-)
13 Septiembre 2007 | 08:59 PM