Carta de desamor
Hoy no me siento inspirada, o quizá rechazo la insparación que acude a mi por falta de capacidad para desarollarla. En realidad no lo se con exactitud. Tengo un día raro, no me siento triste, ni de bajón ni nada por el estilo... Simplemente tengo un día raro. Me ha dado por rebuscar entre mis textos perdidos en subcarpetas (he de decir que soy la reina, la puñetera reina de las subcarpetas en el pc, os lo aseguro jeje). Bueno, eso, que abriendo y abriendo subcarpetas he encontrado algo que escribí hace un par de años para un concurso, el cual no gané ni por asomo, pero conservo mi "Carta de desamor" con mucho cariño, ya que nunca antes había enviado nada a ningún concurso (los que se hacían en el colegio no cuentan, algún día publicaré una historia que escribí con 15 años, pero he de traducirla, porque está en catalán y me da muuuucha pereza).
Aquí os dejo mi Carta de desamor por falta de recursos actuales para crear...
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Al día siguiente de tu repentina marcha desperté con el amargo sabor de boca que deja un adiós unilateral. Extendí la mano hacia tu lado de la cama, con la esperanza de que todo hubiera sido un mal sueño, pero no; no estabas. Desgarré mi corazón en un profundo lamento y abracé tu almohada en un intento de recuperar el aroma de tu cuerpo ausente. De la noche a la mañana de encontré con la vida desmontada, todas las piezas de mi día a día yacían desparramadas por el suelo y yo, sin fuerzas para recogerlas, deambulé por la casa pisando recuerdos y sonrisas pasadas; en uno de mis torpes pasos sentí como una punzada de dolor recorría todo mi cuerpo al toparme con el escalofrío que sentí la primera vez que besé tus labios. Caminé, con los gritos de mi silencio martilleándome la cabeza y con el fantasma de tu voz empujándome hacia las esquinas de mi desdicha, haciéndome descubrir lo peor del amor. Y es que, sin duda, lo peor del amor es esa sensación de desamparo que le queda al que no se va. El dolor en el alma que provoca el buscar respuestas y no encontrar más que la corriente de aire frío que dejó el último portazo. Lo peor del amor es la palastante realidad que te golpea en la frente para decir: Se acabó. Asomé la vista por la ventana y allí, en lo más alto, contemplé como el sol se mofaba de mí con su complejo narcisista. Cierto es que en ese instante deseé que todas las maldiciones que recorrían mi mente, con tu nombre en cabeza, salieran a buscarte y traspasaran tu carne para que sintieras el mismo dolor que yo. Tras unos días, y sin darme cuenta, me encontré recopilando todos tus besos y tus "Te amo" para guardarlos en un cajón. Ahí estaba yo, haciendo acopio de valor para no derrumbarme al pensar que me tocaba continuar adelante sin ti a mi lado, apoyando mi frágil estabilidad emocional en un bastón de cristal para mantener el equilibrio. Intentando buscarle un sentido a mi nuevo "hoy" escarbando, muy hondo, en las ganas para salir de esa inópia autoimpuesta que teñía mi mundo de color sepia. No puedo negar que me costó asimilarlo, más aún de lo que yo misma pensaba, que muchas fueron mis tardes negras e incontables las noches en vela. ¿Para qué nos vamos a engañar?... Te quise demasiado (sí, demasiado es la palabra), tanto que incluso hoy por hoy todavía te busco en sueños de vez en cuando, pero ya no me duele no encontrarte; supongo que hasta el desamor deja de doler con el tiempo, aunque al principio parezca algo imposible.
Aquí termino, así, sin más. Aquí dejo mis palabras esperando que te duelan un poquito, aunque supongo que eso no ocurrirá, porque desde siempre solo me doliste tú a mí. "



cazador _de_dioses dijo
Siempre es interesante, pero dificil leer viejos textos propios; a veces es asomarse a uno mismo, pero tan extraño y tan diferente como si fuera otra persona.
19 Octubre 2007 | 10:32 PM