Saturada
Estoy saturada. Los pensamientos se amontonan en cajas por todos y cada uno de los rincones de mi cerebro. Se apilan torpemente, y de vez en cuando caen desde lo alto haciendo un estruendoso ruido... demasiado fuerte para mi desenfocada calma. No dejan que la luz penetre a través de las montañas que han formado al agruparse. No dejan que el aire corra lo más mínimo, porque no hay fisuras entre la compacta masa que han creado.
Empieza a oler a humedad, a habitación sin ventilar, a papeles mojados que llevan demasiado tiempo en un cajón que no se habre nunca... Y soy alergica a la humedad, para más inri.
Ya no se que hacer con todos ellos, no se si dejar que se sigan amontonando hasta que la presión haga estallar mi cerebro, no se si comenzar a pelearme con todos para echar aquellos que no quiero de mi interior o simplemente esperar a que se derrumben todas las torres que han formado, a ver si así puedo pasar sobre ellos para abir la ventana.
Sentimientos a diestro y siniestro. Pensamientos de coherencia a un lado. Arranques de locura al otro. Desquicios por papeleos pendientes en el centro.
No encuentro el modo de ordenar nada, absolutamente nada... y me pesa tanto la cabeza que creo que en un momento u otro se desprenderá de mi cuerpo. No puedo pensar, cada vez que lo hago un nuevo bulto pasa a formar parte de las acumulaciones... ¡Pero si ya no hay más sitio! ¡Salid de ahí!... Dejadme en paz, porfavor... dejadme en paz.
Los nervios me piden una vía de escape, un grito, un llanto... y yo no se lo concedo.
Cada minuto que pasa es una nueva caja, llena de desquiciantes torturas, agregada a las demás. Sin orden, sin organización... Todo lanzado a bulto en el interior de mi craneo. Todo dejado de cualquier modo sin importar como quede mi puzzle mental después.
... Abro una caja...
-Me voy. -Me quedo. -Me voy ya. -Me espero. -Que venga. -No, prefiero ir yo. -Te quiero. -Mi piso. -La residencia. -El pasaporte. -Putos papeles. -Que bien se está en la playa. -Hecho de menos las montañas. -Te quiero. -Me voy, ¿cuándo? -Que no, que me quedo. -Mi piso... que bonito. -¿Nuestro?... Suena bien. -Tengo miedo. -Venga, que tú puedes, échale ovarios. -Te quiero. -Ufff, de alquiler en Andorra. -Te quiero. -¿Qué hago mientras me decido? -Mmmm... vacaciones en junio contigo. -¿Hasta cuando aguantaré? -Me tiemblan las manos. -Te quiero.
Diooooooooooooooooooosssss.... y eso solo en una caja, y no he terminado de mirarla porque me da miedo continuar sacando cosas de dentro... Es como si se me tiraran a los ojos con saña, como un gato enfurecido al abrir la jaula, cuando sale no sabes lo que puede pasar.
En fin, que seguiré con mi lidia personal, la de no volverme loca al pasar entre todas las cajas que he amontonado (sigo sin entender como continuan cabiendo) en el intento de hacer algo útil con ellas que resulte útil para mi.





mercurio3 dijo
Libérate. No amontones pensamientos ni tampoco los eches de tu lado. Déjalos fluir con naturalidad. Recuerda que no hay dos partes en ti, sino cien, mil o millones. Por supuesto que conozco tu sensación... Con todo a punto de explotar... Sólo siéntate, cierra los ojos, relájate, libera la mente y déjate llevar como una hoja conducida por el viento. Visulízalo, con tranquilidad.
Besos!!
18 Enero 2008 | 05:54 PM