La Coctelera

Walkiria...

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12 Febrero 2008

Trolls de internet

Porque hay gente y gentuza, estos últimos también denominados Trolls...

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Hoy y aquí voy a dejar un artículo que en su día publicó, muy acertadamente, en el foro Darderos.com, el Sr. Tarasko (gracias), para advertirnos a todos sobre la existencia de estos despreciables seres que irrumpen, sin razón ni motivo, en la tranquilidad de la gente de bien...


Sí, es largo (he de copiarlo íntegramente por el bien de todos), pero realmente vale la pena leerlo, porque para ganar una batalla es imprescindible conocer al enemigo, y más cuando el villano acomete contra nuestra integridad, moral en este caso.

Espero que este artículo sirva para comenzar (continuar en el mejor de los casos)la limpieza que necesitan estos lares del internette... Porque cada cosa tiene su sitio, y la mierda ha de tirarse a la basura.

Y, por si alguien se da por aludido, solo decirle... ¡¡Puto Troll!!

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¿Qué es un troll?


Un «troll» de Internet es el (normalmente es un él) que siente placer al sembrar discordia en Internet. Intenta iniciar discusiones y ofender a la gente.

Los trolls ven los servicios de comunicaciones de Internet como lugares adecuados para su extravagante juego. Por alguna razón, no «captan» que hieren a gente real. Para ellos, los demás usuarios de Internet no son del todo humanos, sino una especie de abstracción digital. Como resultado, no sienten ningún tipo de pena por el dolor que infligen. De hecho, cuanto mayor sea el sufrimiento que causan, mayor es su logro (tal y como lo ven ellos). De momento, el relativo anonimato de la red permite que florezcan los trolls.

Los trolls son completamente insensibles a las críticas (constructivas o no). No puedes negociar con ellos; no puedes hacerles sentir vergüenza o compasión; no puedes razonar con ellos. No se les puede hacer sentir remordimientos. Por alguna razón, los trolls no sienten que estén obligados a seguir las normas de cortesía o responsabilidad social.

Quizás esto suene inconcebible. A lo mejor piensa «Sin duda habrá algo que pueda escribir que les haga cambiar». Pero un auténtico troll no puede ser cambiado mediante meras palabras.
¿Por qué importa?

A algunas personas —especialmente las que han estado conectadas durante años— no les afectan los trolls, los consideran un inevitable riesgo de usar la red. Como señala el dicho, «no puedes tener un picnic sin hormigas».

Estaría bien si todo el mundo se lo tomara con tanta calma, pero la triste realidad es que los trolls desaniman a la gente. Los contribuidores arraigados pueden dejar un foro por las discusiones que encienden los trolls, y los lurkers (gente que lee pero no escribe) pueden decidir que no quieren exponerse a estos abusos y por tanto no participar nunca.

Otro problema es que las emociones negativas despertadas por los trolls se filtran a otras discusiones. Gente normalmente afable se puede volver agria después de leer un amargo intercambio entre un troll y sus víctimas, y esto puede envenenar las interacciones hasta entonces amigables entre viejos usuarios.

Por último, los trolls crean un entorno paranoico, de modo que una crítica tranquila de un recién llegado puede provocar una réplica feroz e inapropiada.

La Internet es un recurso maravilloso que está derribando barreras y eliminando prejuicios. Los trolls amenazan que continúe nuestro disfrute de este maravilloso foro de ideas.
¿Qué se puede hacer con los trolls?

Cuando sospeche que alguien es un troll, puede intentar responder con un mensaje educado y suave para ver si simplemente es alguien que está de mal humor. Los usuarios de Internet dejan a veces que sus pasiones se liberen al sentirse seguros sentados delante del teclado. Si ignora su elevado tono de voz y les responde de una manera agradable, normalmente se calman.

Sin embargo, si la persona se empeña es ser bruta, y parece disfrutar siendo desagradable, la única postura efectiva se resume en lo siguiente:

La única manera de tratar con trolls es limitar su reacción a recordar a los demás que no respondan a los trolls.

Si intenta razonar con un troll, él gana. Si insulta a un troll, él gana. Si le chilla a un troll, él gana. Lo único que los trolls no pueden aguantar es que se les ignore.
Qué no hacer

Como ya se dicho, es inútil intentar «curar» a un troll de su obsesión. Pero quizás simplemente no pueda aguantar el ambiente hostil que crea el troll y quiera irse un tiempo.

Si lo hace, por el bien de los demás usuarios del sistema, no envíe un dramático mensaje de despedida. Esto convencería al troll de que está ganando la batalla. El mensaje más dañino que pueda escribir en un foro es quizás el anuncio de que lo deja por la hostilidad que el troll ha encendido.

Si siente que debe decir algo, un discreto mensaje al operador del sistema (y a algunos de los demás usuarios, si tiene sus direcciones de correo electrónico) es lo mejor que puede hacer. A propósito, si escribe la carta en un estado de agitación, es buena idea esperar una hora y después darle un último repaso antes de enviarla realmente. Eso le puede ahorrar el dolor de decir cosas que no piensa realmente a gente que le gusta.

Suplantación:

Una técnica que usan los trolls para generar caos es hacerse pasar por una persona bien considerada. En algunos sistemas no hay nada que impida que alguien firme con su nombre un mensaje de mal gusto. En otros sistemas puede que el troll tenga ser un poco más astuto, quizás cambiando un carácter por otro. Éstos son varios ejemplos de varios trucos para engañar que se podrían usar contra una persona llamada Brenda Q. O’Really:
Brenda Q. O”Really Brenda Q. 0′Really Brenda Q O’Really
Brenda Q. O’Rea11y Bredna Q. O’Really 8renda Q. O’Really

Nota: «Brenda Q. O’Really» es un nombre inventado para ilustrar el engaño y no pretende hacer referencia ninguna persona concreta.

Si usted reacciona con enfado, el troll gana. Así que si ve en algún foro un mensaje suplantándole, simplemente escriba una respuesta a él titulado «Ése no era yo» y escriba solamente esto:

Yo no escribí ese mensaje; es una falsificación.

Por supuesto, en ocasiones encontrará que la gente que le conoce bien ya haya identificado el mensaje como una falsificación y lo haya etiquetado como tal. Después de todo, uno de los objetivos del troll es darle mala imagen. Si usted tiene una buena redudoción, la gente tendrá un indicio claro si un mensaje aparentemente escrito por usted está totalmente fuera de tono.

Se sabe que a los trolls les ha fastidiado tanto ver sus falsificaciones identificadas que han aprendido a escribir en el estilo de otra persona. Pueden acabar escribiendo un mensaje inteligente que sea indistinguible de sus propias palabras. Si sucede tal cosa, ¡siempre puede dejar el mensaje y atribuírselo a sí mismo!

Los trolls también escribirán alguna vez un «Ése no era yo» después de un mensaje genuino, intentando obtener un desmentido. Realmente no hay razón para darle lo que quiere, puesto que una advertencia «Ése no era yo» simplemente le recuerda a la gente que sea escéptica. Es decir, no tiene transcendencia real si alguien no está seguro de que usted haya escrito un mensaje normal, dado que a largo plazo son las ideas las que son importantes.
El reto del webmaster

Cuando los trolls son ignorados, redoblan sus ataques, buscando desesperadamente la atención que ansían. Sus mensajes se vuelven más y más groseros, y los envían más que nunca. Otra alternativa es que afirmen que se está recortando su libertad de expresión (más sobre esto más adelante).

El moderador de un foro puede no ser capaz de borrar inmediatamente los mensajes de un troll, pero su trabajo se hace mucho más duro si también tienen que leer numerosas respuestas a trolls. También se ven forzados a decidir si borrar o no los mensajes de gente bien intencionada que tengan el efecto no pretendido de animar al troll.

Algunos webmasters tienen que aguntar que usuarios concienzudos les digan que están «actuando como dictadores» y que nunca deberían borrar ni un solo mensaje. Esta gente puede estar mal informada: pueden haber llegado a su opinión sobre el troll basándose en los mensajes que ven, sin darse cuenta jamás de que el webmaster ya ha borrado su material más horrendo. Recuerde que un troll tiene de hecho una alternativa si tiene algo de valor que decir: hay servicios en la red que facilitan sistemas de mensajes gratuitamente. De modo que el troll puede crear su propio foro, en el que puede tomar sus propias decisiones sobre el tipo de contenido que va a tolerar.

¿Exactamente cuánto podemos esperar de un webmaster cuando se trata de preservar los principios de la libertad de expresión? Algunos trolls se toman como un deporte el averiguar cual es el límite de resistencia del operador de un foro concreto. Pueden enviar una docena de mensajes, y que cada uno de ellos contenga 400 líneas de la letra «J». Eso es una forma de expresión, sin duda, ¿pero consideraría usted que es su obligación alojar a una persona así?

Quizás el reto más difícil para un webmaster sea decidir si tomar medidas contra un troll al que algunas personas encuentran entretenido. Algunos trolls tienen una chispa creativa y han decidido desperdiciarla perturbando. Hay un cierto placer perverso en observar a algunos de ellos. En última instancia, sin embargo, el webmaster debe decidir si el troll se preocupa de montar un buen espectáculo para los participantes usuales, o si simplemente actúa para una audiencia de una persona: él mismo.
¿Qué pasa con la libertad de expresión?

Cuando los trolls ven que sus esfuerzos están siendo resistidos con éxito, a menudo se quejan de que se está infringiendo su derecho a la libertad de expresión. Examinemos esa alegación.

Si bien la mayoría de la gente en Internet son ardientes defensores de la libertad de expresión, ésta no es un derecho absoluto; hay limitaciones prácticas. Por ejemplo, no se puede gritar «¡Fuego!» en un teatro abarrotado de gente, y no se puede bromear sobre bombas mientras se espera para embarcar en un avión. Aceptamos estas limitaciones porque admitimos que sirver para un bien mayor.

Otro ejemplo útil es el control del espectro de radiofrecuencia. Quizás desee montar una potente emisora de radio para difundir sus ideas, pero no puede hacerlo sin solicitar una licencia. De nuevo, ésta es una limitación práctica: si todo el mundo emitiera sin restricción, las repercusiones serían molestas en el mejor de los casos, y con riesgo de vidas en el peor.

El ejemplo de la radio es útil por otra razón: con innumerables personas con una necesidad legítima de usar comunicaciones por radio, es importante asegurarse de que nadie esté monopolizando el canal. Solamente hay un número limitado de canales claros disponibles en cada banda de frecuencia, y se deben compartir.

Cuando un troll ataca un foro, generalmente envía un montón de mensajes. Incluso si sus mensajes no son particularmente incendiarios, pueden ser tan numerosos que ahogen las conversaciones normales (esto es conocido como flooding, inundación). No hace falta decir que no se puede permitir que las opiniones de una persona monopolicen el canal.

La respuesta definitiva al argumento de la libertad de expresión es éste: aunque podemos tener derecho a decir más o menos lo que queramos, no tenemos derecho a decirlo donde nos dé la gana. Quizás sienta intensas emociones sobre el hecho de que su vecino no haya cortado el cesped desde hace dos meses, pero eso lo da derecho a reprenderlo en su propio cuarto de estar. De modo similar, si un webmaster le dice a un troll que no es bienvenido, el troll no tiene «derecho» a quedarse. Esto es especialmente cierto en los numerosos servicios de comunicaciones gratuitos que se ofrecen en la red. (En los sistemas de pago, el troll puede estar en el derecho de solicitar un reembolso).
¿Por qué lo hacen?

Afirmación.

Los usuarios habituales de la red saben lo delicioso que es que alguien responda a algo que ha escrito uno. Es un encuentro de mentes, lo que es un estremecimiento intelectual, pero también es un reconocimiento del valor de uno, y eso puede ser una recompensa emocional muy satifactoria.

Los trolls ansían atención, y no les preocupa si ésta es positiva o negativa. Ven la Internet como un espejo en el que pueden mirarse en un éxtasis narcisista.

Si quiere un análisis más profundo, quizá un psicólogo puede emitir algo más de luz sobre el asunto.
Conclusión

La próxima vez que esté en un foro y vea un mensaje de alguien que usted crea que es un troll, y sienta que debe responder, simplemente escriba un mensaje de respuesta titulado «Alerta troll» y escriba solamente esto:

La única manera de tratar con los trolls es limitar su reacción a recordarle a los demás que no contesten a los trolls.

Al enviar un mensaje como éste, le hace saber al troll que usted sabe lo que es, y que no va a ser arrastrado a su pequeña y retorcida afición.

Internet es una colección espléndidamente caótica de material tanto serio como estúpido. Al ser tan libre, está obligada a tener problemas. Pienso que podemos disfrutarla mejor si tratamos con todo lo que pasa en la red con una irónica sonrisa abierta y un encogimiento de hombros preparado.

Fuente: ***http://laian.com.es/los-trolls-en-internet/***

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"Artículo original de Darderos" ... es idéntico, modificarlo sería sacrilégio

servido por Walkiria 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

diasazules

diasazules dijo

Gracias.
lo tendre en cuenta

12 Febrero 2008 | 01:03 PM

destino

destino dijo

walkiria! he hablado en otras ocasiones de lo que pienso sobre este tipo de personas y el trato que les daría yo, que viene a ser lo mismo que has dicho tu, pero en cero palabras :))

sabes que es lo peor, que estas personas son así y no solo en la red, son simplemente lo que son...

besos y mas besos

12 Febrero 2008 | 01:07 PM

supernova

supernova dijo

Mi pitisuis!!!!!!!!!!, ya sabes lo q pienso al respecto....., no conocía el artículo, muchas gracias amiga..Este tipo de gente me pone enferma, lo mejor es pasar, ni caso, peor hay veces q te dan ganas de...aggggggggg, bueno, me diré muchas veces omen azul, jej y me controlaré.

te he echao de menos :-)

besazos!

12 Febrero 2008 | 03:45 PM

Tarasko

Tarasko dijo

Hola Walkiria:
Es una pena que exista este tipo de gente...
Pero si no existieran ¿De quién nos reiríamos? ¿Cómo sabríamos a quién no queremos parecernos nunca? ¿Cómo sabríamos cómo no se deben hacer las cosas?... Queridos trolls, no penséis que nos dáis la respuesta vosotros y os debemos un agradecimiento, porque nuestra forma de ser y nuestra educación nos la da a diario... No os tenemos que agradecer NADA.

Un abrazo Walkiria y enhorabuena por tener tantos amigos tan buenos, y también por tener trolls que os envidian, eso demuestra que vales más todavía....

12 Febrero 2008 | 03:51 PM

Walkiria

Walkiria dijo

diasazules ....

No hay de que, es algo que todos deberíamos conocer para poder hacer frente a semejantes desperdicios humanos

Besos guapa!!!!

__________________________

Destino ....

Es una pena, pero tiene que haber de todo en el mundo, almenos, así, pdemos distinguir entre los que merecen realmente la pena y los que no, hay que mirarlo positivamente.
¡¡Muerte a los Trolls!!

Más besos para ti también!

12 Febrero 2008 | 04:54 PM

Walkiria

Walkiria dijo

Pitisuiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisss!!!!

Lo mejor sería que ni respiraran, pero es lo que nos toca aguantar. Quizá algún día aparezca David el Gnomo, se lie a sopapos con todos ellos y nos libre de esa lacra de repugnantes seres... Ea.

Besazos enormes mi medio limón!!!

__________________________

Tarasko ....

Sí que es una pena sí, que tengamos que compartir el mismo espacio, real o virtual, con semejante calaña. Por suerte siempre nos quedará el sentido común para evitar todo lo posible, y mucho más ,parecernos lo más mínimo a ellos (diosa me libre).
Seguiremos luchando, llamaremos a David el Gnomo y a Willow si es necesario, lo que haga falta por exterminarlos a todos!

Besos y gracias ;)

12 Febrero 2008 | 05:08 PM

FUERA DE MI

FUERA DE MI dijo

ups!
una vez entro uno en mi blog... pero no era demasiado dañino, creo jajajaja

tomo nota.
jo, la gente como despedicia su tiempo y su sentir.

besos y mas besos

13 Febrero 2008 | 10:06 PM

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Soy yo misma, sin colorantes ni conservantes. Sin aditivos ni potenciadores de sabor. Dulce y amarga. Soy yo misma, con razón y sin razón, para todo y para nada. Del anverso y del reverso siempre soy yo. Image Hosted by ImageShack.us Creative Commons License
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