Es el momento de que sea el momento
Cuando el corazón palpita tan fuerte que oprime el pecho.
Cuando el alma se hace tan pequeña que es imposible encontrarla.
Cuando en las sienes se acumula demasiada sangre provocando un inmenso mareo.
Cuando la voz tiembla a cada palabra.
Cuando los ojos se tornan vidriosos a cada pensamiento.
Cuando las manos dejan de obeceder la voluntad de no tiritar.
Cuando el cuerpo no reacciona tal y como debería, tal y como uno quiere que lo haga.
Cuando la mente deja de ser consciente del día a día, del momento a vivir, cuando todo comienza a convertirse en una maraña de sombras que acechan la cordura sin compasión ni medida. Cuando todo deja de tener el sentido que un día tuvo es hora de replantearse la vida, el día a día, es hora de tomar decisiones drásticas, duras quizá, es hora de actuar, de hacer lo que sea necesario para volver a controlar cada parte del propio cuerpo... del propio ser.
Cuando la añoranza es demasiado fuerte como para omitir el dolor que provocan los recuerdos.
Cuando la ilusión de seguir adelante pasa por dejar atrás cosas del presente, hay que ser fuerte y tirar del carro lo más enérgicamente que las ganas permitan.
Cuando el olor de la vida que rodea cada sentido es demasiado rancio para ser respirado es hora de encaminarse hacia el azul y dejar que la sal endulce el paladar.
Cuando todo pesa demasiado es el momento de soltar lastre y viajar ligero de equipaje para hacer más cómo el camino a recorrer.
Cuando la esperanza de algo mejor se transforma en algo demasiado cotidiano como para obviarlo.
Cuando el todo ya es un nada que aqueja el mal de huesos hay que encontrar la determinación de recoger lo importante, aferrarlo muy fuerte al pecho y llevarlo allá donde se pueda ser feliz.





Xel-há dijo
El momento ya llega.. ya se huele... ya se palpita..... El momento está a la vuelta de la esquina... se paciente.. sí un poquito más... todo llega Walkiria... todo llega..... ;)
8 Noviembre 2011 | 08:14 AM