Suerte siempre comunica
Se esfuman las ilusiones, se equivocan de camino. Se dejan engañar por el lobo y desaparecen entre los arboles.
¿A que clavo me agarro yo ahora?
¿Cómo desato este nudo que me estrangula las entrañas?
La suerte me da la espalda, por no decir el culo, y me deja a merced de las horas nocturnas. Me deja sola con estas lágrimas de azufre que se deslizan lentamente abrasándome la piel en su recorrido, dejando cicatrices allá por donde pasan.
La suerte, simplemente, se mofa de mi. De mis esperanzas, de mis sueños. Se descojona, literalmente, de todo aquello que mi alma necesita para liberarse del lastre que lleva atado al cuello.
¿A que sueño me abrazo yo ahora?







Diego dijo
De vez en cuando ,debemos abrir las ventanas de par en par y dejar que el aire limpio de la mañana nos inunde ,para que se lleve los malos augúrios y nos deje entrever nuevos horizontes ,seguro que llegaran nuevos sueños.
Un abrazo Walkiria
18 Noviembre 2011 | 09:42 AM